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miércoles

TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

¿Tu hijo está acostumbrado a conseguir lo que quiere 

a la primera? 
¿Hay un  berrinche cuando no se le cumplen sus 

caprichos?
¡Cuidado! Los papás que dan todo a sus hijos sin nunca decir que “no” les están preparando para ser amargamente infelices. Obviamente, en la vida no puedes tener todo lo que quieres en el momento en que se te antoje.
Evita la frustración y los berrinches pensando en los siguientes puntos.

  • Maneja tu propia tolerancia a la frustración primero.
    ¿Qué tan bueno eres para aguantarte cuando quieras hacer algo? ¿Pierdes el control, gritas y azotas puertas cuando las cosas no salen como tú quieres?
    Si tú mismo estás acostumbrado a reaccionar impulsivamente, ante un berrinche de tu hijo no puedes exigir que él se controle.
    Es muy difícil ser disciplinado y reflexivo en tu propia vida, pero es necesario. 
  • Aprende a decir NO.
    En tu mente cambia tu paradigma sobre tu papel de padre o madre. No estás en el mundo para dar todo a tu hijo, sino para enseñarle a ser feliz.
    Si él aprende a vivir con límites, aceptando el hecho real que no siempre se pueden cumplir todos sus deseos al instante, será una persona tranquila y madura.
    En casa, acostumbra a poner pequeños frenos a los impulsos de tu hijo. Le puedes decir, “Ahora no. Espérate. No te lo voy a comprar hoy. No siempre puedes escoger. Hoy le toca el juguete a tu hermano.”
    En la vida cotidiana, los niños deben estar bien familiarizados con la palabra “no” y su significado. “No” quiere decir, “piensa en los demás; ubícate; toma las cosas con calma; puedes esperar.”
    Sin este ejercicio constante, la voluntad de tu hijo puede ser arma de destrucción masiva. Si QUIERO algo y no lo consigo, me frustro, me desespero y me enciendo. No estoy acostumbrado a moderarme. No sabré decir “no” a mis propios impulsos ni a los de los demás. (ni al tabaco, a las drogas, al alcohol, al sexo sin sentido, etc.)
    En casa la persona que enseña esta lección tan necesaria eres tú.
  • Practica el auto control a nivel familiar.
    Enseña a todos los miembros de la familia que nada se logra con gritos y sombrerazos. Ceder ante un berrinche infantil o adulto comprueba todo lo contrario. Ten cuidado de mantenerte firme para dar un mensaje congruente: “Si quieres algo, platicamos y lo pensamos primero. No hay permisos al vapor.”
    Por lo mismo es importante también ser claro cuando digas que “sí”. No se vale dar chance hoy o no mañana.
    En la familia, la costumbre de pensar antes de actuar da seguridad a tu hijo porque las decisiones son confiables y no dependen de un capricho.
  • Enseña la inteligencia emocional.
    Es humano y saludable tener deseos y anhelos. En el proceso de alcanzar (o no alcanzar) lo que queremos, hay emociones fuertes. La frustración y el enojo son normales.
    Enseña a tu hijo a expresar sus sentimientos. “Me da mucho coraje que no me dejes usar el teléfono en este momento. Estoy tan triste porque mi hermano tiene permiso y yo no. No me compraste mi video juego hoy, y eso no me gusta.”
    Practica con él para que pueda aprender a dimensionar su molestia. Por ejemplo, no se vale decir “NUNCA me dejas usar el teléfono, NUNCA me das permiso, NUNCA me compras NADA.”
    Es importante liberar la frustración y desahogarse, pero la meta es manejar las emociones y no dejar que nos desquicien. De hecho, expresar lo que sientes al enfrentar la frustración es una forma de buscar soluciones para lograr tus metas.
  • Busca caminos alternos.
    En la vida, la habilidad de adaptarse al cambio y buscar muchas soluciones a un solo problema es la llave del éxito y el secreto de la felicidad.
    Enseña a tu hijo a no rendirse al no conseguir lo deseado. Si él persevera, trabaja, espera…puede salir victorioso. Las cosas se ganan, y lo que se gana con esfuerzo se disfruta mucho más.
    La habilidad de tomar el tiempo de buscar opciones es esencial para construir relaciones sanas y duraderas, y caracteriza a los líderes en el área laboral.

    PARA SABER MÁS LEE:

martes

LAS RABIETAS

El niño aprende a partir de su experiencia, que cuando está fuera de casa, los papás se avergüenzan de sus rabietas, y obtiene lo que desea rápidamente. ¿Cómo solucionarlo?
-    Los padres han de ser fuertes y resistir de forma estoica cuando se dan cuenta de que el niño demanda un capricho. (No hay que confundir cuando demandan alguna cosa que realmente necesitan)
Los niños no piensan en lo que pensarán los demás...incluso cuando se tira al suelo y grita, atrayendo la atención de los que pasan por su alrededor.
Ceder al chantaje nunca da buenos resultados. Los papás deben ser coherentes con sus principios educativos, incluso delante de los extraños presentes en los momentos “críticos”.


-    No significa que haya que ponerse al nivel del niño, ni gritar, ni seguirle el juego, el adulto ha de contenerle, ofrecerle limitaciones y límites, firmes pero explicándole , enseñándole que no tiene el poder de hacer lo que quiera. Una vez haya pasado esta rabieta.
Recordemos que, entre los derechos del niño, se encuentra el de ser protegido: cuando la mamá o el papá da poder al hijo, le priva de este derecho.

-    La coherencia es fundamental: resistir hoy y ceder mañana no conduce a ningún resultado. La rabieta sólo es eficaz cuando los papás caen en ella.