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miércoles

DORMIR SOLITO

¿CÓMO AYUDAR AL NIÑ@ A DORMIR EN SU CAMITA?

Algunos padres, cuando el niño se despierta por la noche, se lo llevan a su cama para evitar tener que desplazarse a su habitación en caso de volver a despertarse. Esto es una mala costumbre que el niño termina adoptando y una vez que ha cumplido cierta edad, dos o tres años, es bastante difícil volverlo a acostumbrar a dormir solo en su cama y en su habitación.
Para lograr que vuelva a acostarse en su cama, debemos ser tiernos a la vez que firmes con él. Tenemos que explicarle a nuestro hijo que es lo que va a ocurrir a partir de ese momento, que debe aprender a dormir en su habitación y en su cama.
Debemos iniciar el ritual que tenemos establecido para la hora de dormir, contarle un cuento, darle un beso de buenas noches y explicarle que dentro de un rato volveremos. El objetivo es que el niño se quede solo en su habitación y no importa que no se duerma.

Al principio el niño intentará por todos los medios volver a la rutina anterior (llorará para ir a la cama de los padres), ya que él no entiende que debe dormir solo, es normal, cuando está acompañado de sus padres o familiares todo el día, no le gusta el momento en el que se tiene que quedar solito.
Si el niño vomita debemos mostrar calma, acercarnos a su lado y decirle que no pasa nada, le limpiamos y le cambiamos la ropa y nos quedaremos con él hasta que se calme, pero después le diremos que tiene que dormirse él solo y nos marchamos.
Con los días, aumentaremos los tiempos de espera para ir a verle hasta que se duerma. Con este sistema, empezará a dormirse solito sin reclamar nuestra presencia.
SI QUIERES APRENDER DE LA EXPERIENCIA DE OTRAS FAMILIAS ENTRA EN: http://www.serpadres.es/foros/showthread.html?t=4065

LOS RITMOS DEL SUEÑO DEL BEBÉ

Al principio, todas estas sensaciones aparecen a intervalos irregulares. El hambre, por ejemplo, puede volver a la media hora de una toma, pero otras veces no aparece hasta pasadas cuatro horas.
Al cabo de tres o cuatro meses, la mayoría de los bebés van regulando sus horarios. A partir de ese momento, es más fácil acompasar los ritmos del bebé con los de papá y mamá. No te preocupes: cada vez te será más fácil reconocer qué necesita tu bebé y cómo puedes satisfacerle.

Hasta que alcanzan las seis semanas, la mayoría de los niños necesitan energía cada poco tiempo. Hay que alimentar a los bebés a demanda, es decir, siempre que tengan hambre y en la cantidad que ellos quieran. Al principio, esto puede ocurrir en cualquier momento del día y de la noche.


En los primeros días, ofrece a tu hijo el pecho o el biberón, cada vez que esté despierto, activo o emita sonidos. No hay que esperar a que llore, es un signo tardío de hambre y de que tiene poca glucosa en el cerebro.

No siempre es hambre

Lo correcto es que des el pecho a tu hijo cuando te lo pida. Pero eso no significa que haya que darle de mamar en cuanto empiece a llorar: a veces, el recién nacido también llora porque necesita mimos o porque tiene el pañal sucio. Y se enfadará si ve que le das el pecho en lugar de lo que él quería. No te preocupes: desarrollarás una sensibilidad especial para saber lo que necesita tu bebé antes de lo que crees.

Qué te puede ayudar

  • Durante la noche, procura amamantar a tu bebé en un ambiente tranquilo, con el mínimo ruido ambiental, con luz tenue o en penumbra, y no jugar con él después de la toma.
  • Amamantar acostada resulta muy cómodo durante la noche. Si te quedas dormida, no pasa nada. A veces, al producirse una descarga hormonal de prolactina, a la madre la invade el sueño, necesario para su descanso. No es malo compartir la cama con el bebé siguiendo unas mínimas normas de seguridad.
  • Los bebés cuyas necesidades son satisfechas rápida y adecuadamente desarrollan una sensación de confianza. Si su experiencia les dice que la comida siempre acaba llegando, a los tres o cuatro meses ya pueden esperar un poco antes de empezar a llorar. Ya saben que se preocupan por ellos y que no hace falta protestar.
  • Si tu hijo te pide comida regularmente a una hora que no te viene nada bien, puedes intentar modificar ligeramente sus hábitos. Pero hazlo poco a poco: cambia el ritmo de las comidas en unos cinco o diez minutos cada día.


Dormir: distinguir el día y la noche es cosa de mayores

Cada bebé tiene unas necesidades de sueño distintas. La mayoría de los recién nacidos duermen 16 ó 17 horas diarias, pero el tuyo puede ser más dormilón o necesitar menos. Suelen despertarse cada 3 o 4 horas, normalmente para comer, y permanecen despiertos entre una y dos horas seguidas.
A partir del mes y medio, los patrones del bebé empiezan a seguir los ciclos de luz y oscuridad y el niño comienza a dormir más por la noche.
Un bebé que a los tres meses duerme de un tirón no llega a las ocho horas, sino que se queda en cinco o seis seguidas. Es prácticamente imposible alargar estos periodos. Como mucho, puedes aprender a utilizarlos mejor -aprovechando para dormir tú cuando él duerma, por ejemplo-.

Cuidado con las siestas largas

Evidentemente, si el bebé duerme mucho durante el día, te deja más tiempo para tus cosas. Pero debes tener en cuenta que las siestas muy largas o muy tardías afectarán a su sueño nocturno. Por eso, en estas situaciones, tendrás que hacer algo que normalmente está prohibido: despertar al niño. Si lleva muchas horas dormido, lo mejor es hacerlo con muchos besos suaves y una ración extra de caricias. O dejar que entren en su habitación los ruidos habituales de la casa.
Durante el día, no bajes las persianas de la habitación del niño, deja que entre la luz del día.

Qué te puede ayudar

Rituales para dormir ( darle un baño ponerle el pijama)
Temperatura e iluminación adecuadas de la  habitación
Cambiarle el pañal , cantarle una nana, darle un masaje...

¡OJO!